jueves, 19 de marzo de 2009

Visiones del Terrorismo de Estado

NOAM CHOMSKY Y SU VISIÓN DEL TERRORISMO DE ESTADO DESPUÉS DEL 11-S

Noam Chomsky es un lingüista y filósofo Norteamericano, autor que ha elegido el camino de la denuncia de los crímenes de occidente contra la humanidad, sus acusaciones van encaminados fundamentalmente contra Estados Unidos, cuyos gobiernos califica como conductores de los más crueles estados terroristas que han existido en el mundo[1].

La Guerra preventiva.-

Decir guerra preventiva, es decir, que Estados Unidos dominará el mundo por la fuerza y si se produce el mas mínimo desafío a tal dominación, real o imaginario, este país tiene el derecho a eliminar ese desafío, antes de que se convierta en una amenaza. En esta dinámica, cualquier objetivo considerado de amenaza ha de gozar de credibilidad para la población, aún sea un objetivo indefenso, ha de ser percibido como una horrible amenaza para la supervivencia, por los ciudadanos del común.

El objetivo considerado amenaza puede ir desde la posición de simple cuestionamiento a la posición y prestigio de los EE.UU., incluso desde la presunción de ser un aliado de quien disiente, hasta quien defiende una ideología de carácter nacionalista y de no intromisión, o desde las simples presunciones cuando de defensa en la búsqueda de riquezas naturales se trata. Un punto de partida cierto que pone de relieve Chomsky, en su libro "ambiciones imperiales", es el que EE.UU. no invade un país, del que sabe tiene capacidad para responder el ataque, aspecto que se cumplió a cabalidad en la invasión Irak, Palestina, a menos que como en este último país, la paz avance en el proceso de permisión de asentamientos Israelíes.

En materia de fuerza y gastos militares, EE.UU. supera probablemente al resto del mundo, y aún más, cuando ahora esta entrando a la militarización del espacio.

Terminología y guerra.-

Hoy día son las grandes corporaciones las que se encargan de controlar las opiniones y las actitudes de los ciudadanos, siempre con estrechos vínculos con el gobierno. Un ejemplo típico es el caso Irak, la gente tiene miedo de Irak, pero solo en EE.UU., esto es un auténtico logro propagandístico. Por no entrar a hablar del miedo generalizado de sus ciudadanos a cualquier tema relacionado con la delincuencia y la inmigración.

Al parecer la cultura Estaudinense no es más sensible a la propaganda, es más sensible al miedo, Estados Unidos es un país asustado, La gente tiene miedo de todo, la tasa de delincuencia es equiparable a las de otras sociedades industrializadas, sin embargo el temor a la delincuencia es más elevado que otros países, e igual sucede con el fenómeno de la droga. Al parecer, aquello de constituirse como un país conquistador, que se toma la atribución de dirigir los designios de otros países, con o sin su consentimiento, lo convierte de igual manera en uno de los que gasta mayores recursos en seguridad nacional, y proporcional a ello, el miedo a ser atacado, arma un panorama cuyo postulado en el subjetivo colectivo podría ser: “ataca y con seguridad serás atacado”, “arremete por razones egoístas, y con seguridad que recibirás retaliaciones”.

Las Guerras de agresión.-

Bush dice que Estados Unidos tiene derecho a llevar a cabo actos militares ofensivos contra aquellos países que sean considerados una amenaza para su seguridad, porque poseen armas de destrucción masiva. Kissinger, aprobaba esta doctrina, pero añadía una salvedad. “tenemos que entender que no puede ser un principio universal, al alcance de cualquier Estado” y agrega Chomsky: “Esta doctrina es para nosotros y para nadie mas. Emplearemos la fuerza cuando nos de la gana, contra cualquiera al que consideremos una amenaza potencial, y a lo mejor delegamos ese derecho a Estados que sean clientes nuestros, pero no a otros” [2]

La segunda parte de la doctrina Bush: “Quienes ofrezcan cobijo a los terroristas son culpables también de terrorismo. Doctrina como la planteada es unilateral, no está pensada como norma del derecho internacional, sino como doctrina que otorga a Estados Unidos y solo a Estados Unidos el derecho a utilizar la fuerza y la violencia y el derecho al albergar terroristas, como ha sido el caso de los cinco cubanos, quienes perpetraban actos terroristas contra Cuba, hacia los años 1959. Para los poderosos Estados Unidos los crímenes son actos que cometen los otros.

Cuando Estados Unidos Invadió a Irak, al parecer estaba actuando conforme la Carta de las Naciones Unidas. Conforme su interpretación literal, el empleo de la fuerza en los asuntos internacionales es un acto criminal, salvo circunstancias que no se dieron en Irak; y la interpretación “comunitaria” según la cual la acción es legítima, si esta cumpliendo la voluntad de la comunidad de naciones, dado que el Consejo de Seguridad no cuenta con una fuerza militar que pueda cumplir con la voluntad de la comunidad delega esta función implícitamente en los Estados, que si cuentan con esa fuerza, es decir en Estados Unidos; por ende, al invadir a Irak estaba cumpliendo la voluntad de la comunidad internacional, según la interpretación comunitaria.

Estados Unidos se plantea un Mando Aéreo Espacial, es decir a la “propiedad del espacio”, es decir, montar plataformas en el espacio para instalar armas altamente destructivas, como armas nucleares y armas láser, para poder agredir a cualquiera en el planeta sin previo aviso. Ante ello, es de suponerse que los otros países incrementarán su capacidad militar ofensiva. De esta manera se está alentando el aumento del terrorismo, la proliferación armamentista y el aumento de las amenazas a la población de los Estados Unidos.

La doctrina exterior de los Estados Unidos de “las buenas intenciones”.-

La política exterior de los Estados Unidos tiene dos tendencias contrapuestas. Una se conoce con el nombre de “Idealismo Wilsoniano” que se basa en nobles intenciones y la otra es el “realismo” que expresa que deben ser conscientes de las limitaciones de las buenas intenciones.

Tanto Bush como Tony Blair están entregados en la “mesiánica misión de insertar la democracia al resto del mundo”, pero hay que entender que los Iraquíes y otros pueblos de oriente medio, no lo pueden ver así, las masacres perpetradas por soldados estadounidenses durante la invasión, con el pretexto de existencia de armas de destrucción masiva, y la vinculación de Al Qaeda e Irak, echan por tierra las nobles intenciones.

Respecto a los sondeos de opinión dice que el 75% no debería de haber atacado a Irak, si de verdad este no tenía armas de destrucción masiva o nexos con Al Qaeda, aún así el 50% sostiene que si debía de ser atacado, a pesar de estar demostrado que no había armas de destrucción masiva, ¿como se explica esta contradicción? , Según Chomsky la gente se traga la propaganda incluso después de haberse demostrada la falsedad, así pues, en efecto apoyan la guerra aún cuando en general se oponen a la guerra salvo en caso de inminente ataque.

Las buenas intenciones no han sido propiamente las de los Estados Unidos, ellos han monopolizado gran parte de la riqueza del mundo, a través de la violencia, y mantenidas con el uso de la fuerza.

Para otros, son “ataques de guerra y agresión” como el caso de los asaltos Rusos a Grozni, en Chechenia en 1.999, mientras que para los Estados Unidos resulta siendo “actos de liberación”

¿Cuántas victimas de guerra química ha habido desde 1962, cuando Kennedy empezó a destrozar los campos de cultivo y a arrasar las zonas verdes para que las guerrillas no pudiesen encontrar apoyo entre los indígenas, utilizando la dioxina, una de las sustancias más cancerígenas de la Tierra? El efecto del Agente Naranja entre la población Vietnamita, se calcula que quizás medio millón o millón de vietnamitas fallecieron por culpa de la guerra química. Todo ello, se trate de explicar como se quiera, se llama genocidio, a pesar de estar enmascarado por un “acto de liberación”.

La doctrina de las buenas intenciones tiene razón de ser cuando Estados Unidos, permita la real democratización de los pueblos que conquista a sangre y fuego, permita su autonomía y desarrollo político y social, aún con su apoyo, pero sin su intromisión militar e influencia política. Lo menos a lo que esta llamado el gran coloso es a reparar el daño causado por los ataques militares a las poblaciones objeto de agresión en todo el mundo.



[1] Noam Chomsky.- Ambiciones Imperiales, El mundo después del 11-S En una serie de entrevistas inéditas con David Barsamin.- Ediciones Península. Barcelona. 2005.

[2] Noam Chomsky.- Ambiciones Imperiales. Pg. 70.-

Una mirada del Terrorismo

DESDE EL PRINCIPIO DE RESPONSABILIDAD DE HANS JONAS

Jonas de origen Judío, alemán y exiliado en Inglaterra y luego en Israel, Canadá, y Estados Unidos. Discípulo de Husserl y de Heidegger en Freiburg y de Bultmann en Malburg. Su reflexión sobre la responsabilidad no puede entenderse sin la experiencia de la Shoah: su madre murió en Auschwitz y él fue voluntario en la Brigada Judía del ejército británico en la II Guerra Mundial. Para comprender a Jonas no debiera pasarse por alto su conferencia “El concepto de Dios después de Auschwitz”, brutalmente desesperada, que ha sido tal vez la principal reflexión teológica judía sobre el fenómeno hitleriano. Jonas considera que el nazismo es la expresión de un mundo en que Dios ha renunciado al poder para que el hombre pueda existir.

Han Jonas arranca de un hecho: el hombre es el único ser conocido que goza del criterio moral de responsabilidad. Sólo los humanos pueden escoger consciente y deliberadamente entre alternativas de acción y esa elección tiene consecuencias. La responsabilidad emana de la libertad. O, en sus propias palabras: la responsabilidad es la carga de la libertad. La responsabilidad es un deber, una exigencia moral que recorre todo el pensamiento occidental, pero que hoy se ha vuelto más acuciante todavía, porque –en las condiciones de la sociedad tecnológica- ha de estar a la altura del poder que tiene el hombre.

En la ética de Jonas hay un elemento deontológico –finalmente, plantea un imperativo-, pero no conviene olvidar que se parte de un argumento prudencial, prácticamente aristotélico. Su imperativo es provocado por las nuevas condiciones de vida provocadas por la amenaza tecnológica. Para Jonas, la responsabilidad moral arranca de una constatación fáctica (la vulnerabilidad de la naturaleza en la era de la técnica) cuanto de un a priori kantiano de respeto a (todas las formas de) la vida.

La ciencia y la técnica han modificado profundamente las relaciones entre hombre y mundo. Para los antiguos, la potencia humana era limitada y el mundo, en cambio, era infinito. Jonas propone el ejemplo de la ciudad griega, que era un enclave civilizado rodeada un entorno amenazador, de bosques y selvas. Pero hoy la situación se ha invertido y la naturaleza se conserva en parques naturales, rodeados de civilización y tecnología. Hoy la naturaleza es débil y está amenazada. El hombre tiene, pues, el deber moral de protegerla y ese deber aumenta en la medida que sabemos lo fácil que es destruir la vida. La ética hoy debe tener en cuenta las condiciones globales de la vida humana y de la misma supervivencia de la especie.

La idea fundamental sobre la que se sustenta la ética de Jonas es la experiencia de la vulnerabilidad. Las generaciones actuales tienen la obligación moral de hacer posible la continuidad de la vida y la supervivencia de las generaciones futuras. Ese deber es explicitado como imperativo categórico.

A diferencia del imperativo categórico kantiano que se dirigía al comportamiento privado del individuo, el nuevo imperativo de la responsabilidad se dirige al comportamiento público y social. No se trata de buscar la armonía del hombre consigo mismo, la coherencia personal del humano que quiere estar a la altura de su deber, como acontecía en Kant, sino que se pone el acento en la dimensión de futuro que, al revés de lo que acontece con la utopía, no se ve como promesa sino como amenaza.

Si la ética de Jonas se pretende como valor universal, es porque, obrando así, defendemos la vida de todos.

El imperativo ético que propone Jonas parte del miedo. Es el miedo a las consecuencias irreversibles del progreso (manipulación genética, destrucción del hábitat, el uso de armas biológicas, químicas, etc.), lo que nos obliga a actuar imperativamente. El motor que nos impulsa a obrar responsablemente es la amenaza sobre la vida futura.

En la civilización actual es mucho más fácil saber qué es el mal que indagar sobre el bien, la experimentación sobre nuevas tecnologías, el uso de armas biológicas y químicas, como eventual poder político y de guerra; en los laboratorios, los innumerables casos que van mas allá de toda prudencia, ocasionando serios daños sobre la salud y los ecosistemas. Si nos damos cuenta de los efectos a largo término de nuestros actos y somos capaces de experimentar el sentimiento de pérdida posible, necesariamente debemos sentirnos impelidos a obrar. No hay técnica “buena” y técnica “mala”. Como dice en su conferencia “Por qué la técnica moderna es objeto de la ciencia” (1982): “La bendición de la ciencia, puede convertirse en maldición: el hermano Caín (la bomba) es malo, pero el hermano Abel (el pacífico reactor) también lo puede ser”.

El miedo es un sentimiento negativo, pero con seguridad puede plantearla a la humanidad, las nociones de prudencia y respeto frente a los ensayos tecnológicos: Asumiendo la amenaza sobre el futuro de la humanidad y que nos invita a obrar con responsabilidad.

El imperativo de la responsabilidad puede plantearse en tres puntos:

1. El planeta está en peligro y la causa de este peligro es el poder del hombre, poseedor de una técnica que ha llegado a ser anónima y autónoma e impredecible cuando se somete al simple criterio de ensayo-error, sin ajustarlo prudentemente, por los resultados funestos que puede traer las tecnologías “novedosas”.

2. Debemos actuar a partir del deber que es para todos los humanos la supervivencia a largo plazo de la humanidad, se hace necesario repensar en las generaciones futuras, pensando en nuestro presente.

3. Una ética aplicada: basada en la heurística del temor reflexivo.

Esta mirada filosófica de Han Jonas nos otorga el análisis reflexivo sobre el fenómeno del terrorismo, como fenómeno que nace desde el uso irresponsable de la ciencia en los laboratorios, donde el investigador se olvida de la ética de la vida, para ser cuidada de forma responsable. El investigador puede y debe asumir posiciones críticas en su labor científica, si bien es cierto la ciencia no tiene ética en estricto sentido, quien la efectúa, el ser humano, si debe pensar en su posición ideológica cuando realiza experimentos que dan lugar a armas letales, él si puede y tiene una ética; en sus manos esta decidir, como lo haría Einsten frente a la fusión nuclear y el resultado infortunado de la bomba atómica, cuando de manera responsable renuncia y desautoriza la utilización de dicha tecnología.

miércoles, 11 de marzo de 2009

De la conciencia...

PARADIGMA BIOÉTICO EN LA CONCIENCIA DE SI MISMO Y EL OTRO

Resumen.-

El concepto de conciencia desde el entramado clínico-neuronal, con la exposición de estudiosos de la mente y el cerebro como Michel S. Gazzaniga y V. S. Ramachandran, en el marco de sus manifestaciones cruciales, tales como el envejecimiento cerebral, sus variadas manifestaciones y las enfermedades mentales.

La importancia de las qualia como el problema de la sensaciones subjetivas y del si mismo. Del mismo modo, la comprensión de conceptos de carácter filosófico, tales como el libre albedrío y la noción del si mismo reflexivo apoyado por los fenómenos del lenguaje, y en especial por el reciente descubrimiento de las neuronas espejo, que implicitan la importancia del “Otro”, como seres vivos sociales, cuyas estructuras se retroalimentan en el encuentro organizativo, capaz de moldear los pensamientos y las creencias.

Esta mirada interdisciplinar es facilitada por la Bioética como herramienta que puede aplicar el manejo y la comprensión de los seres vivos, en especial el ser humano, de forma multidimencional como ser biológico, social y ético.

Abstrac.-

The consciente of the other and itself.

The concept of conscience from the clinical and neural perspective , with the exposure of the brain and mind reserch as Michel S. Gazzaniga and V. S. Ramachandran, within their crucial events, such as the aging brain ,its various manifestations and mental illness.

The importance of Qualia as the problem of subjective sensations and of itself. Similarly, an understanding of philosophical concepts such as free will and the notion of himself reflexive supported by the phenomena of language, especially by the recent discovery of mirror neurons, which implicitly the importance of the `other one` live as social beings, whose the feedback structures are in the organizational meeting, able to shape the thoughts and beliefs.

This interdisciplinary look is provided by the Bioethics as a tool that can implement the management and understanding of living organisms, especially human beings, so as multidimencional be biological, social and ethical.

Palabras claves.-

Conciencia, neuronas espejo, los qualia, Bioética, cerebro.

Keywords.-

Conscience, mirror neurons, the qualia, Bioethic, brain

El concepto conciencia alude al reconocimiento de si mismo y del entorno circundante, como definición básica. Desde el punto de vista clínico, este concepto guarda relación con la capacidad de reconocer experiencias, de reaccionar intencionalmente ante determinados estímulos y la capacidad de auto-comprensión. Serafín Lemos[1] Catedrático de Psicopatología de la Universidad de Oviedo, citando a Sims[2] habla de tres dimensiones claramente distintas en el continuo de conciencia normal-inconsciente: vigilancia, lucidez y autoconciencia. Tres instancias que nos plantea la contextualización apriorística del fenómeno de la conciencia.

La alusión de vigilia se refiere a la capacidad para mantenerse deliberadamente atento o despierto, en contraste con los estados de somnolencia o de sueño profundo; estado que no guarda una facultad uniforme, sino que se presenta cambiante dependiendo de las circunstancias ambientales. Las diferencias cualitativas de la vigilia vienen determinadas por la naturaleza de las actividades que la persona pone en práctica, las cuales modifican y dan versatilidad el significado de la atención.

La lucidez hace referencia a la claridad del pensamiento y la capacidad para recibir y procesar la información que llega por medio de los sentidos. En oposición se encuentran estados tales como el sopor que suele utilizarse para describir un estado de somnolencia en el que la persona solamente puede ser activada mediante estímulos fuertes. La obnubilación como estado de ligero deterioro del pensamiento, la atención, la percepción y la memoria, existiendo una escasa percepción de conciencia en torno al ambiente. Este fenómeno puede apreciarse en trastornos orgánicos agudos, como son la intoxicación por alcohol o drogas, traumas craneales, meningitis, etc. El estupor es una condición clínica en la cual la persona permanece en un estado de inmovilidad, mutismo y falta de respuesta ante estímulos, aunque con la apariencia de estar despierto al tener los ojos abiertos y seguir objetos externos; sin embargo, cuando la persona cierra los ojos, se resiste a volver a abrirlos. Los reflejos, no obstante, se mantienen normales.
El nivel más grave de alteración de la lucidez mental es el estado de coma, según comenta Lemos, en donde el paciente no da muestras de actividad mental o motora, salvo la presencia de respiración, ni responde a estímulos fuertes.

La autoconciencia Capacidad introspectiva, que se puede manifestar desde una adecuada metacognición o insight, hasta los estados y comportamientos inconscientes. Algunas alteraciones psicopatológicas de la autoconciencia han sido descritas como mecanismos de defensa freudianos, que afectan al reconocimiento de la propia identidad o a la memoria, y que incluyen fenómenos tales como la represión, negación, desplazamiento, sublimación, racionalización, proyección, etc., en los que estaría mermada la capacidad para reconocer y valorar adecuadamente las propias motivaciones, intenciones y conductas.

En este orden de ideas es de vital importancia hacer referencia a las argumentaciones de carácter psiconeurológico del concepto conciencia o noción del yo, libre albedrío y responsabilidad; para ello, traigo a colación dos científicos especializados en el estudio del cerebro, ellos son Michel S. Gazzaniga[3] y V. S. Ramachandran[4] .

Para Gazzaniga, hablar de conciencia[5] suele interpretarse como un atributo del ser sensible, conocedor de los efectos de sus propias acciones sobre si mismo y sobre los demás. Hace del mismo modo la precisión de la diferencia entre el uso cotidiano del término y el sentido clínico. En el sentido clínico, la conciencia hace alusión a un estado de atención y de vigilia, y expresa:

“Una persona en coma está inconsciente, una persona con Alzheimer avanzado no está consciente; un bebe recién nacido es consciente, sabe que su madre ha entrado en una habitación. Pero la función cerebral del paciente en coma está probablemente mas desarrollada que la del recién nacido”.

El envejecimiento cerebral es una referencia importante en lo tocante a la capacidad cognitiva, la conciencia de si mismo y el entorno. Para nadie es oculto que el punto crítico del envejecimiento conlleva la pérdida de funciones mentales, que a su vez plantea serios problemas de carácter ético. Actualmente “se sabe que el cerebro es lo que sustenta, gestiona y genera el sentido de la identidad y de la personalidad, la perspectiva del otro y la esencia humana”.

Dado que el envejecimiento es el punto crítico en lo tocante al deterioro del estado de conciencia, como estado de alerta y vigilancia, Gazzaniga expresa que en el cerebro los cambios en la conectividad se observan sobre todo en el córtex prefrontal y en el hipocampo, signos típicos del envejecimiento cerebral. El córtex prefrontal es la parte del cerebro que influye en la memoria a corto plazo, una especie de “bloc de notas mental”. Y el hipocampo es una estructura que recibe la información sobre los acontecimientos en curso y decide si dicha información ha de almacenarse en la memoria a largo plazo.

Afirma este connotado estudioso de la mente que: “En el proceso de envejecimiento, además de una reducción del número de conexiones (sinapses) entre neuronas en la corteza cerebral, se observa una acusada destrucción de la mielina (el tejido adiposo que aísla la células cerebrales y contribuye a envías las señales con mayor rapidez). Los estudiosos con resonancia magnética funcional han relacionado directamente el deterioro del córtex prefrontal con la pérdida de la memoria que regula el orden en que ocurren las cosas (memorial temporal) y de la memoria a corto plazo (la memoria del bloc de notas) para el lenguaje.

Otra manifestación del envejecimiento del cerebro es la “ralentización mental. La pregunta, es ¿por qué se producen estos cambios? Existen varias hipótesis, divididas en dos categorías: La “teoría del error”que implica los errores genéticos, los daños producidos en las células y otros efectos nocivos de carácter ambiental, adquieren importancia con el paso del tiempo. Y la “Teoría programada” significa que los genes están programados para envejecer. Así las cosas, el sentido de si mismo, de los demás y demás se ve seriamente afectado en este estadío, que de forma normal, es el proceso que todo ser humano vivo, en condiciones normales. De mismo modo, es pertinente señalar que el envejecimiento cerebral puede tener lugar de forma anormal, y en relación con ello, el 15% de los mayores de 65 años desarrollan una demencia senil, que implica varios trastornos y lesiones que pueden provocar el deterioro de las capacidades cognitivas. Factores como el consumo excesivo de alcohol, tabaco y el estrés crónico, las lesiones cerebrales y las enfermedades de Huntington, Parkinson, derrames cerebrales, pueden dar lugar a una demencia senil. Respecto al estado mental de estas personas, expresa: “los incapacita para implicarse moral o éticamente en cualquier cosa. Están desligados del mundo. En cierto sentido espantoso, ya no son siquiera miembros de nuestra especie, si la pertenencia a la misma requiere la superación de ciertas pruebas mentales básicas de competencia”.

En cuanto al tema propiamente de la responsabilidad y libre albedrío[6], Gazzaniga se plantea: “¿nuestra especie posee “libre albedrío?”¿El acusado cometió aquel crimen horriblemente y por elección, o fue algo inevitable a causa de la naturaleza de su cerebro y sus experiencias pasadas? ¿Debemos abandonar el concepto de responsabilidad personal? No lo creo. Considero que debemos distinguir entre cerebro, mente y personalidad. Las personas son libres y, por tanto, responsables de sus acciones; los cerebros no son responsables.”

A propósito del tema dos Neurocientíficos, Michael Platt y Paul Glimcher, de la Universidad de Nueva York, estudian el cerebro del mono analizando la actividad de las neuronas en el “lóbulo parietal inferior”Su experimentos refuerzan paradójicamente la idea que el cerebro actúa por su cuenta antes de que seamos consientes de sus acciones. Encontraron que las neuronas de esta zona del cerebro cambian sus pautas de descarga en función del tamaño de la recompensa que probablemente se va a recibir, lo cual indica que esta parte del cerebro cumple una función esencial en la decisión de si se actúa o no. “Muchas experimentos recalcan la idea de que el cerebro hace cosas antes de que lo sepamos”.

En concreto respecto al tema de las conductas criminales, aporta algunos cometarios en torno a investigaciones sobre la conducta violenta: “Los criminales que cometen actos reiterados de violencia suelen tener un trastorno de personalidad antisocial (TPA), que se caracteriza por la falsedad, la impulsividad, la agresividad y la falta de remordimientos[7].Los que padecen (TPA) tienen una conducta social anormal y una falta de mecanismos inhibitorios a menudo asociados con el funcionamiento normal del lóbulo frontal”. Así las cosas, y los datos arrojados por varias investigaciones en torno al tema, las lesiones en las regiones prefrontales del cerebro confirman que el córtex prefrontal tiene una función esencial en la conducta social de los individuos. Sin embargo, se requiere aún más investigación sobre el tema para determinar que magnitud de lesión prefrontal se requiere para que cese la función inhibitoria del cerebro. Finalmente, en este tema de responsabilidad, es valioso resaltar lo expuesto por Gazzaniga, cuyas voces: “La neurociencia tiene poco que aportar a la comprensión de la responsabilidad. La responsabilidad es un constructo humano que existe solo en el mundo social, donde hay más de una persona. Es una regla construida socialmente que existe solo en el contexto de la interacción humana. Ningún píxel de una imagen cerebral podrá manifestar culpabilidad o no culpabilidad”. Del mismo modo afirma: “La neurociencia nunca encontrará el correlato cerebral de la responsabilidad, porque es algo que atribuimos a los humanos –las personas-, no a los cerebros. Es un valor moral que exigimos a las personas de nuestro entorno, los seres humanos que se rigen por reglas. La idea de responsabilidad, constructo social que existe en las reglas de una sociedad, no existe en las estructuras del cerebro”.

En consecuencia, respecto al tema de la responsabilidad humana, nos deja la convicción de que se trata de un carácter netamente construido y alimentado en el encuentro con el otro, en los juegos de alteridad y reciprocidad de que son capaces únicamente los humanos.

De otra parte, Ramachandran, afirma encontrar que la Neurociencia ha empezado a responderse profundos interrogantes que antes pertenencia al ámbito de la filosofía[8]. Preguntarse por ¿Qué es el libre albedrío? ¿Qué es el arte? ¿Qué es el si mismo? ¿Quién soy? Por ende, a partir del estudio de la problemática de la enfermedad mental su funcionamiento, la anatomía y las estructuras neuronales del cerebro, la explicación a temas de trascendencia vital en la historia de la humanidad. Utiliza en principio, el trastorno mental de la histeria que en el sentido médico estricto, el paciente de repente experimenta una ceguera o desarrolla una parálisis de un brazo o una pierna, sin tener déficit neurológicos que pudieran ser responsables de su condición. Efectuados estudios de imaginería cerebral, utilizando scaners y resonancia magnética funcional, ha arrojado valiosa información en la comprensión de la histeria. El caso en que el paciente desee mover la pierna izquierda, afectado por la parálisis histérica, declarará que realmente intentaba mover su pierna, pero el área motora que en realidad en condiciones normales envía el mensaje para que se ejerza dicha actividad no se iluminó, aunque el paciente manifestara que intento moverla, la razón de ello, es que otra área del cerebro se encendió simultáneamente, la comprendida en el cingulado anterior y los lóbulos orbito-frontales, como si estas áreas estuviesen inhibiendo o vedando el intento del paciente histérico de mover su pierna. Afirma Ramachandran: “Podemos considerar la histeria como un trastorno del “libre albedrío” y el libre albedrío es un tema por el que tanto los psicólogos como los filósofos se han estado preocupando desde hace dos mil años”.

Igualmente comenta en torno a un trastorno mas extraño, el síndrome de Cotard, en el que el paciente afirma estar muerto. Los sentidos están desconectados de los centros emocionales cerebrales, en consecuencia, nada de lo que sucede a este paciente tiene significado emocional alguno, nada le causa impacto emocional, ni personas, ni objetos, ni circunstancias. Efectivamente este paciente cree que esta muerto, seria el modo de interpretar esta desolación. Dichas así las cosas, su si mismo, su conciencia de si, estarían notoriamente alteradas, al punto de encontrarse anuladas. Del mismo modo, trastornos como los ataques epilépticos y la esquizofrenia, donde en el primer caso, el mundo se torna irreal y su yo, no es real, una especie de despersonalización; y en el segundo, el paciente es incapaz de diferenciar entre actos generados internamente y estímulos sensoriales generados externamente, podría decirse, a la luz de estos eventos que la enfermedad mental puede considerarse como un trastorno de la conciencia y de si mismo.

Hasta aquí lo que tenemos es un panorama del que podemos deducir que a partir de los estados de anormalidad como las enfermedades mentales, y de los estados críticos de deterioro fisiológico y neuronal propios del envejecimiento, tendríamos una nueva perspectiva para entrar a valorar y analizar el concepto de conciencia, del “si mismo” y el yo.

Para abundar en consideraciones, me permito tocar temas como la trascendencia de los qualia y las neuronas espejo, dos tópicos que emergen de las investigaciones en materia de neurociencias y los cuales aportan una nueva y valiosa visión en relación con la conciencia de si mismo y el otro.

Las Qualia.-

Ramachandran alude a las qualia como el problema de la sensaciones subjetivas, del si mismo como el gran misterio de la ciencia y algo por lo que todo el mundo esta interesado. Deja claro precedente en el hecho de que el si mismo y los qualia son “dos caras de la misma moneda”.

Y, de forma novedosa, este estudioso del cerebro, decide filosofar en torno al sentido del “si mismo” estableciendo cinco características básicas:

1. Continuidad.- “la impresión de un hilo ininterrumpido que atraviesa todo el tejido de nuestra experiencia acompañada de la sensación de pasado, presente y futuro”.

2. Unidad.- “o coherencia de si mismo. A pesar de la diversidad de experiencias sensoriales, recuerdos, creencias y pensamientos, cada uno de nosotros se experimenta como una persona, como una unidad.

3. Encarnación o propiedad del cuerpo.- “al que nos sentimos anclados”.

4. Libre albedrío.- “la idea de ser dueños de nuestros actos y destinos. Puedo agitar mi dedo, pero no puedo agitar mi nariz o tu dedo”.

5. Capacidad de reflexión.- Según Ramachandran la más escurridiza de todas. “es la capacidad de reflexión, la conciencia que el si mismo tiene de si mismo”.

El espacio mental de las experiencias concientes es creado por múltiples funciones cerebrales diferentes, lo cual no deja de ser una única experiencia coherente; del mismo modo, no es un fenómeno únicamente biológico, sino también social.

El “si mismo agrupa fenómenos diversos”, trayendo en consecuencia consigo, el estado de conciencia del ser, fenómenos que le otorgan validez, convicción y claridad de estar vigilante y lúcido, e incluso responsable de sus propios actos. Así las cosas, fenómenos emotivos como estar feliz, triste, pensativo, meditabundo, alterado, con ira, pueden ser parte del sinnúmero de eventos que configuran el estado de conciencia de si mismo.

Posturas como la de este Neurocientífico, aportan un valioso ingrediente más al rompimiento de más de tres siglos del concepto cartesiano de la división de mente (res cogitans) y la materia (res extensa.

Del mismo modo, aborda el problema del si mismo, desde los modos como la neurociencias lo percibe:

  1. “Tal ves el problema del si mismo sea un problema empíricamente simple…al igual que los pares de bases de ADN, fue la solución al enigma de la herencia”.
  2. “Talvez tengamos éxito a la hora de explicar cada uno de estos atributos individualmente en términos de lo que esta pasando en el cerebro” (unidad, libre albedrío, continuidad). Así las cosas, el problema del si mismo, no seria problema, de igual modo, que los científicos ya no se cuestionan en torno al espíritu vital, ni se preguntan qué es la “vida”, entendida como los procesos de replicación y trascripción.. etc.
  3. De otra parte, afirma que también el problema de si mismo no sea empíricamente sencillo y exija un cambio radical de perspectiva y comprobemos que la solución estaba delante de nuestras narices. Y entonces, a mi modo de ver, no deja de asombrarme, cuando hace alusión al punto de vista de la filosofía hindú, con el siguiente comentario: “de que no existe una diferencia esencial entre el si mismo y los demás, o de que el si mismo es una ilusión”

Finalmente, intenta un modo de solución a este problema, partiendo de los qualia y la autoconciencia como patrimonios de los seres humanos y el lenguaje como catalizador del desarrollo de dichas características, y a su vez como respuesta de las mismas. Del mismo modo a la premisa inicial de que las qualia y el si mismo son dos caras de la misma moneda, no se puede tener los unos sin el otro, la capacidad de utilizar circuitos cerebrales para crear metarepresentaciones sensoriales y motoras (segundo cerebro que ha evolucionado en los seres humanos para proporcionar una descripción de los procesos mas automáticos que se suceden en el primer cerebro) pensamientos y comunicación mediante el lenguaje. Los lóbulos temporales en particular el lóbulo temporal izquierdo, es el lugar donde se representa la mayor parte del lenguaje, es en ésta área del cerebro donde procesamos las percepciones, las conjeturas, los silogismos, los razonamientos en torno a lo elemental cotidiano, por ejemplo. Cuando esta alterado o dañado el paciente parece estar totalmente despierto, pero pierde todo deseo de hablar, pensar, escoger o actuar. Así los qualia sin un si mismo que los experimente, no tiene planteamiento razonable. Esto puede describirse en máximas como “saber, y saber que se”. La sensación de unidad del si mismo, se ve enriquecido por las relaciones sociales y puede haber evolucionado, afirma Ramachandran, principalmente en el contexto social.

Así las cosas, las qualia son una característica de la conciencia de la propia actividad mental; es decir, una mente que es conciente de su propia función cognitiva, conoce las cosas que aparecen frente a ella, y además sabe que las conoce.

A lo largo de los últimos veinticinco años en el estudio de la mente, ha fructificado un análisis interdisciplinario, en el cual la Bioética, como disciplina recién naciente, propicia la comprensión trascendente entre áreas tales como la Biología, las neurociencias, la psicología, la filosofía y la ética.

De tal manera, mente y materia no son dos categorías distintas, sino que pueden ser vistas como manifestaciones de dos aspectos complementarios del fenómeno de la vida: proceso y estructura.

El estudio de la conciencia nos lleva a concluir que consiste en un proceso cognitivo resultante de una compleja actividad neuronal. Como máxima expresión de carácter “superior”, la conciencia de si mismo, por un sujeto pensante y reflexivo, que implica la capacidad de mantener imágenes, que nos permite formular valores, creencias, objetivos y estrategias de vida. La comprensión de la vida, con la evolución del lenguaje en el mundo social organizado, la cultura.

Dicha comunicación no solo consiste en la transmisión de información, sino de forma más sofisticada, implica la coordinación acoplada del comportamiento entre organismos vivos. Estas interacciones recurrentes y recíprocas, nos hace a todos partícipes por el fenómeno del lenguaje, del mundo de la vida, un mundo cooparticipativo.

Neuronas espejo.-

Es de conocimiento actual, la existencia de un grupo de neuronas, en los lóbulos frontales, conocidas como las neuronas espejo, de las cuales “sospecha” Ramachandran, son las responsables, por lo menos en parte, en generar nuestro sentido de autoconciencia “encarnada” y también relacionadas con nuestro sentido de “empatia” con los demás.

Afirma: “…las neuronas espejo pueden haber tenido un papel vital en la emergencia de otra cualidad importante de nuestras mentes –el aprendizaje por medio de la imitación- y por lo tanto en la transmisión de la cultura”.

Esta clase de co-dependencia entre genes y cultura sugiere que el debate naturaleza/crianza carece de sentido en el contexto de las funciones mentales humanas… Nuestros cerebros están inextricablemente ligados al medio cultural en el que están inmersos y, si fuéramos criados en una cueva por lobos o en un entorno carente de cultura, casi no seríamos humanos, del mismo modo que una célula no puede existir sin su mitocondria simbiótica”.

Las neuronas espejo son un mecanismo para comprender las intenciones del otro, para desarrollar una teoría de la mente y hacernos hábiles en la comprensión de la vida en sociedad. La actividad psíquica, es el fundamento que le permite a la persona, su realización como tal. Las sensaciones, percepciones, el conocimiento, la memoria, las emociones, el lenguaje, los planes y proyectos de vida dependen de nuestras redes neuronales. Esto nos lleva a la reflexión de implicaciones filosóficas, tales como el preguntarse la forma en que estas redes neuronales afectan la voluntad, la libertad del sujeto y su propia identidad. No podemos perder de vista que somos seres sociales, en ello se basa nuestra sobrevivencia sobre el planeta. Con el descubrimiento de estas neuronas, las acciones observadas en los otros ya no se explican por los mecanismos relacionados con la memoria, ahora podemos de forma sencilla comprender la forma habitual de todos los seres humanos de entender inmediatamente lo que el otro hace y sus intenciones. Ello supone romper la barrera entre uno mismo y los otros, y por ende, la construcción de reglas morales, proyectos de vida y congruencia compartida de buenos sentidos de vida.

De esta manera, y con el apoyo de la Bioética, es viable el diálogo experimental entre las neurociencias y la filosofía, de la Biología y la ética en el manejo de máximas complejas de inter-retro-alimentación, reciprocidad y alteridad, en la búsqueda de proyectos de vida que harán de la vida compartida, una buena y mejor calidad de vida, para todos los seres vivos.

Vistos los precedentes expuestos, la noción del otro, es condición necesaria para existir, para ser, para el si mismo, para la reflexión, la introspección, la creación de imágenes. Sin el otro, somos una mera ilusión. Por este hecho, se crea una solidaridad inter vivos, en la cual cada uno sigue gozando de autonomía relativa, con valor y sentido de si mismo. Con dimensiones complementarias, que en el nivel humano se manifiesta entre el homo sapiens (inteligente) y el homo demens (loco-demente). La convicción del ser individuo-social y especie, lectura que no admite totalitarismos unidimensionales. Este individuo, es un sujeto plural, global, un ser cultural, que puede ser estudiado desde todas las disciplinas existentes, pero jamás descontextualizado, porque su autonomía emana de una variada e ilimitadas interacciones con sus semejantes y demás seres vivos.

Nancy Velasco Parrado

Abogada, Socióloga, especialista y Master en Bioética

Universidad Ramón Llull (Instituto Borja de Bioética)

Barcelona (España)



[1] Catedrático de Universidad del Departamento de Psicología de la Universidad de Oviedo Titulación: Licenciado en Psicología (Universidad de Salamanca). Doctor en Psicología (Universidad Complutense de Madrid).

[2] Sims, A. (2003). Symptoms of the mind: An introduction to descriptive psychopathology (3rd ed.). Amsterdam: Elsevier.

[3] Michael S. Gazzaniga, profesor de psicología en la Universidad de California, en Santa Bárbara, donde dirige el nuevo centro SAG para el estudio de la mente. En 1961 Gazzaniga se graduó en el Dartmouth College. En 1964 recibió un premio en psicobiología del Instituto de California de Tecnología, donde trabajó bajo la ayuda de Roger Sperry, con una responsabilidad primaria para iniciar la búsqueda de la división del cerebro y sus funciones. En sus trabajos ha hecho importantes avances para nuestro entendimiento de las funciones de lateralización en el cerebro y cómo los hemisferios cerebrales se comunican el uno con el otro.

[4] Neurocientífico y director del Centro del Cerebro y la Cognición de la Universidad de California en San Diego; es autor de A Brief Tour of Human Consciousness y coautor de Phantoms in the Brain.

[5] Gazzaniga “El envejecimiento cerebral” El Cerebro Ético, Barcelona, 2006, 35-47.

[6] Gazzaniga “La culpa la tuvo el cerebro” El Cerebro Ético Barcelona 2006, 99-112.

[7] Masson “Manual Diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales” Barcelona. 1995.

[8] Ramachandran “Neurociencia: la nueva filosofía” Los Laberintos del Cerebro, Barcelona 2008. 83-103.

De la mente-consciencia y cerebro...

¿NUESTRO RAZONAMIENTO MORAL ESTÁ INCORPORADO EN EL CEREBRO?

ÉTICA DEL CEREBRO

En pocas líneas me permito hacer una presentación en torno a la importancia de la llamada Neuroética y la forma como la Bioética puede abordar interrogantes propios de su que hacer. Este tema, a mi forma de ver, encierra gran interés para la Bioética, dado que su objetivo central es la ética y los modos morales de asumirse el hombre, frente a comportamientos y situaciones que exigen evaluación cognitiva. En consecuencia, me permito proponerlo como tema de Investigación para ser desarrollado en el Instituto Borja de Bioética, en mi condición de Especialista y Master en Bioética.

Presentación.-

La Neurociencia es una disciplina que ha experimentado un creciente interés en todas las áreas del conocimiento, debido a que está proporcionando elementos claves para entender el funcionamiento del cerebro.

La aparición de las técnicas modernas de neuroimagen en los años 70 es lo que ha permitido monitorear las funciones cerebrales en el humano de manera segura y a la vez más detallada y cuantitativa. Estos avances provocaron una revolución en los diagnósticos médicos y estimularon el desarrollo de otras técnicas de imagen, particularmente la Tomografía por Emisión de Positrones[1] (PET) y la Resonancia Magnética[2] (MRI).

La aparición de la PET y de la MRI proporcionó a los investigadores una oportunidad única de analizar los componentes neurobiológicos de los comportamientos humanos.

El resultado ha sido la creación de una nueva disciplina científica conocida como la Neurociencia Cognitiva[3] y, más recientemente, también la llamada Neurociencia Social, que con sus programas múltiples abarca virtualmente todos los aspectos del comportamiento humano tanto sano como enfermo.

Korbinian Brodmann[4], uno de los pioneros del estudio de la organización macro y microscópica del cerebro humano, dijo, «efectivamente, abundan las teorías que recientemente, como la frenología, intentan localizar la compleja actividad mental asociada a la memoria, la voluntad, la imaginación, la inteligencia o las cualidades espaciales tales como el aprecio de la forma y de la posición de las zonas corticales circunscritas.» Y continuó diciendo, «estas facultades mentales son nociones utilizadas para designar compuestos altamente elaborados de las funciones mentales [...] que uno no puede considerar de otra manera que como una infinitamente compleja interacción y cooperación de numerosas actividades simples [...] Para cada caso en particular [estas] suponen que diversos loci funcionales básicos están activos en diferente número, en diferente grado y en diferentes combinaciones.» Sin minimizar dichas actividades, Brodmann continuó, «son el resultado de la función de una gran cantidad de sub-órganos repartidos, más o menos ampliamente, sobre la superficie cortical»

La tarea de los investigadores es ahora, identificar la red de regiones del cerebro y su relación con la ejecución de una tarea específica. Adoptada por la comunidad de los investigadores de la neuroimagen funcional, complementada por los numerosos estudios neuropsicológicos sobre las lesiones cerebrales y las alteraciones del comportamiento, y por los estudios neurofisiológicos y neuroanatómicos en animales de laboratorio y progresivamente con trabajo en humanos.

Ahora, la relación entre neurociencia y ética, aparece en el panorama científico la Neuroética que centra su investigación, en torno a la temática de si existe un «centro» ético en el cerebro o si los descubrimientos sobre el cerebro deberían imponer cambios en la legislación, en la valoración probatoria en los procesos judiciales.

Los investigadores han comenzado a interesarse en las implicaciones éticas, sociales y de política pública de los avances neurocientíficos en el año 2002, a través de la publicación de artículos en revistas con comité editorial y de volúmenes especiales de las publicaciones, y de la participación en el primer congreso formal sobre el tema, «Neuroethics: Mapping the Field» (La Neuroética: un panorama del campo)

Este campo ha crecido extraordinariamente desde entonces. La cantidad de artículos científicos publicados sobre el tema de la Neuroética en 2005 casi cuadruplicó la cifra del año 2002. También se multiplicaron los congresos sobre Neuroética trajo consigo a pensadores de otras ramas de la ciencia, el derecho e incluso la religión. Varias de estas reuniones y publicaciones contribuyeron de forma importante a definir los problemas y los aspectos clave de este versátil campo en el año 2005.

La aparición del libro The Ethical Brain (El cerebro ético), por Michael S. Gazzaniga[5] (Dartmouth College), líder en el campo de la investigación de las relaciones entre el cerebro y la mente. Que Harper Collins reeditará en mayo de 2006, Gazzaniga examina los problemas Neuroéticos durante toda la vida de un individuo, desde el desarrollo fetal hasta la vejez; cómo están contribuyendo las neurociencias a redefinir lo que se entiende como memoria; cómo pueden afectar estos hallazgos a la base del sistema legal y, finalmente, la información que proporcionan las neurociencias sobre la naturaleza del razonamiento moral y las implicaciones que tiene todo esto para comprender qué es lo que nos hace humanos.

La reunión «Hard Science, Hard Choices: Facts, Ethics and Policies Guiding Brain Science Today» (Ciencia pura, elecciones difíciles: hechos, ética y políticas que guían actualmente las neurociencias) se llevó a cabo en la Biblioteca del Congreso, en Washington, D.C

Los organizadores de la reunión, Gerald Fischbach, decano de la Columbia Medical School, y Ruth Fischbach, directora del Centro de bioética de Columbia, eligieron estos campos debido a su rápido desarrollo y a que provocan dilemas éticos tanto como los provoca el estudio genómico y sus técnicas.

A primera orden del día, al diagnóstico por la imagen en neurología trató sobre la potencialidad de las técnicas de adquisición de imágenes cerebrales, que se utilizan actualmente para estudiar comportamientos tan diversos como la experiencia religiosa, la toma de decisiones morales, el racismo, la mentira y la inversión financiera. Los participantes estuvieron de acuerdo en que el riesgo de pequeños y grandes malentendidos en este campo es de máxima importancia. Las posibilidades van desde los intentos de manipular las reacciones de los consumidores hasta la idea de que estas técnicas pueden modificar las definiciones en las que se basan los principios morales sociales comunes, y no necesariamente de modo correcto o beneficioso.

El segundo tema de la conferencia, la neurotecnología, trató sobre los dilemas éticos que ya se empiezan a vislumbrar como resultado de la aplicación de nuevas técnicas en la práctica médica. Por ejemplo, ya se utiliza la estimulación cerebral profunda para la enfermedad de Parkinson y está investigándose su aplicación para tratar el dolor crónico y los trastornos afectivos, entre otros. Aunque la estimulación cerebral profunda plantea cuestiones bioéticas más tradicionales, como el acceso a la atención sanitaria, el consentimiento informado y la cobertura de los seguros, esta tecnología afecta a todos los circuitos cerebrales y conlleva un riesgo de consecuencias imprevistas, tanto neurológicas como de comportamiento, ya que aún no se conoce ni siquiera el funcionamiento completo de un solo circuito cerebral.

Una preocupación diferente, pero de igual importancia, que no sólo atañe a la estimulación cerebral profunda, sino también a otras neurotecnologías, como las prótesis neurales, es el riesgo de que la desesperación de los pacientes, el entusiasmo de los investigadores y la presión de los medios de comunicación se combinen para impulsar el desarrollo de aplicaciones que pueden suscitar reacciones negativas de la opinión pública.

Los participantes consideraron la psicofarmacología, el tercer tema de la Reunión, como el campo más difícil para alcanzar acuerdos éticos. Aunque nadie discute que las personas verdaderamente enfermas deben recibir tratamiento, el diagnóstico de las enfermedades mentales suele ser una cuestión de grado y la frontera de la normalidad no está claramente definida. Además, basándose en las investigaciones previas realizadas por Martha Farah, Alan Leshner y otros participantes estuvieron de acuerdo en que hay un punto de controversia cuya importancia no hará sino aumentar: la utilización de fármacos para mejorar el rendimiento mental y no para tratar enfermedades.

La Neuroética se plantea temas tan álgidos y de tanto cuestionamiento ético, tales como el libre albedrío y la responsabilidad de los actos, la fragilidad y poca fiabilidad de la memoria a la hora de declarar en juicios, el funcionamiento cerebral y las creencias éticas y morales. La posibilidad de plantearse postulados éticos universales que al parecer son de carácter innato en todos los seres humanos, por circunstancias que en todas las culturas se comparte, como el asesinato y el incesto y su noción de mal, el hecho de cuidar y no abandonar a los niños, no decir mentiras ni incumplir promesas, y la fidelidad a la familia. Son algunos de los tópicos, que a través de la Neuroética con toda su tecnología son objeto de análisis.

Con los datos y la tecnología que ofrece la Neuroética, nos encontramos frente a interrogantes de carácter bioético, dignos de ser analizados. Estos cuestionamientos:

¿Es posible plantearse una ética universal? ¿El libre albedrío es una ficción? Si aceptásemos que el libre albedrío es una ilusión, ¿se sigue de ahí que no quedaría lugar para la responsabilidad? ¿La capacidad de decidir frente a eventos de riesgo o necesidad está determinada por el cerebro de forma exclusiva? ¿Nos encontramos frente al determinismo neuronal? ¿Las circunstancias sociales no marcan influencia alguno cuando de decidir se trata? ¿Es libre de responsabilidad penal quién se encuentra afectado por una lesión cerebral? ¿Nuestra memoria no es confiable? ¿Es condición innata en el humano, la necesidad de plantearse una creencia religiosa? ¿Los cuestionamientos sobre el propósito y proyecto de vida estarían supeditados a las funciones cerebrales? ¿La información genética no es la única responsable de nuestro constitutivo comportamental? ¿Puede contarse con las Neurociencias como herramientas confiables en materia probatoria penal? ¿El sentido de vida estaría marcado de forma cerebral? ¿La nociones de bien y de mal estarían inducidas por intervalos neuronales? ¿La pregunta en torno a la “buena vida” sería una pregunta a resolverse solo desde la arista que ofrece la Neuroética? ¿Qué tanta importancia tiene para la Neuroética el entorno ambiental y social de las personas? ¿Puede la neurociencia ejercer alguna influencia perdurable en el derecho o el sistema judicial?

Así las cosas, el sin número de preguntas objeto de análisis a la luz de las Neurociencias y en concreto de la Neuroética, permiten esta vez a la Bioética como disciplina aplicada en el terreno de lo ético aproximarse a este nuevo paradigma en la construcción de aspectos fundamentales en el ser humano.



[1] La Tomografía por Emisión de Positrones es una técnica no invasiva de diagnóstico e investigación por imagen capaz de medir la actividad metabólica de los diferentes tejidos del cuerpo humano, especialmente del sistema nervioso central. Al igual que el resto de técnicas diagnósticas en Medicina Nuclear, la TEP se basa en detectar y analizar la distribución que adopta en el interior del cuerpo un radioisótopo administrado a través de una inyección

[2] Es un fenómeno físico basado en las propiedades magnéticas que poseen los núcleos atómicos. La RM permite alinear los campos magnéticos de diferentes núcleos en la dirección de un campo magnético externo. La respuesta a este campo externo depende del tipo de núcleos atómicos, por lo que esta técnica puede utilizarse para obtener información sobre una muestra.

[3] La neurociencia cognitiva, una disciplina que al principio fue dominada totalmente por psicólogos cognitivos. Hoy en día la Neurociencia Cognitiva proporciona una nueva manera de entender el cerebro y la conciencia , pues se basa en un estudio científico que aúna disciplinas tales como la neurobiología, la psicobiología o la propia psicología cognitiva, un hecho que con seguridad cambiará la concepción actual que existe acerca procesos mentales implicados en el comportamiento y sus bases biológicas.

[4] Descubrió que la corteza cerebral humana está estructurada siguiendo los mismos principios generales que en los demás mamíferos y en 1909 publicó su célebre obra “Vergleichende Lokalisationslehre der Grosshirnrinde in ihren Prinzipien dargestellt auf Grund des Zellenbaues”, que trata sobre la localización de las distintas áreas cerebrales, de acuerdo a sus estructuras citoarquitectónicas. Esta obra establece la división de la corteza en 51 áreas y estudia su localización comparativa en diferentes mamíferos. De plena vigencia, constituye la localización topográfica por excelencia cuando nos referimos a un área cortical en cualquier especie animal.

[5] Es un profesor de psicología en la Universidad de California, Santa Barba, donde lidera el nuevo centro SAG para el estudio de la mente.